La primera vez que vi a Lamin llevaba una pequeña bolsa de tela desgastada y poco más. Era una tarde calurosa. Había llegado acompañado por la Policía Nacional. Mientras realizábamos los trámites de ingreso observaba todo en silencio, como hacen quienes aún no saben si el lugar al que han llegado será una nueva oportunidad Seguir leyendo →

