Hay heridas que ningún informe recoge. Algunas comienzan justo después de las visitas familiares. Un centro de protección nunca podrá sustituir una casa. No está llamado a hacerlo. Ninguna habitación, por acogedora que resulte; ningún educador, por cercano que sea; ninguna rutina, por estable que consiga llegar a ser, puede ocupar el lugar de un Seguir leyendo →

